PUNTA ALTA
26 de Octubre de 2020

OPINIÓN

“Cinco ideas sobre la tríada género, ambiente y COVID-19”

21 de Julio de 2020

Por la doctora en Geografía Diana Durán, concejal radical en Juntos por el Cambio. Ponencia en el conversatorio 6to. Encuentro sobre Ambiente, Género y COVID-19 organizada por el Comité provincia de la UCR.
 

Diana Durán

Nos centraremos en cinco ideas breves sobre la tríada género, ambiente y COVID 19, tríada bien compleja de tratar al requerir un conjunto de nuevas conceptualizaciones o al menos una renovación, un nuevo enfoque, distinto al que veníamos planteado antes de la pandemia.

La primera idea es que hay que ratificar el concepto de ambiente, concebido como un sistema de relaciones complejas entre la naturaleza y la sociedad, dado que la naturaleza ha dado una tremenda lección a la humanidad en esta pandemia. El impacto del deterioro de la biodiversidad produjo en la provincia china de HUBEI, tierra pródiga en el cultivo de arroz, que su ciudad cabecera, WUHAN fuera el centro difusor mundial de la pandemia. ¿Por qué?, porque la fragmentación de los ecosistemas permitió la transmisión de organismos patógenos hacia la población humana local y de allí al mundo. SARS-CoV-2

En sentido contrario, por la intensa disminución de las actividades humanas provocada por la cuarentena, podemos advertir, temporariamente, la ampliación de los hábitats de la fauna, con lo cual vimos en los medios, imágenes de zorros, patos, ciervos, pumas, liebres, monos, etc., andando por las ciudades, fenómeno poco común en la historia ambiental mundial.

Una conclusión sobre esta primera idea es la necesidad de poner el acento en la visión del ambiente como un sistema complejo en equilibrio inestable que en cualquier momento puede provocar, por reacciones en cadena, un desastre global. (como también lo advertimos respecto al cambio climático).

La segunda idea se basa en que el ambiente es un sistema de relaciones complejas entre la naturaleza y la sociedad, pero que, en general, es concebido como un sistema neutro, homogéneo y asexuado. Entonces, debemos rever esta perspectiva.

Sabemos que el género o la construcción de identidades de género se sitúan en un ambiente humano. Entonces el ambiente es también una construcción social que incluye al género.

Podemos mediante preguntas sencillas plantearnos a modo de conclusión de esta segunda idea:

- ¿Qué influencia tienen las características ambientales en la conformación de los géneros? y, a la inversa,

- ¿De qué manera los géneros impactan en la construcción del ambiente?

La tercera idea es que las mujeres siempre han tenido un papel relevante en la gestión de los bienes de la naturaleza y en la protección del ambiente.

Las mujeres se identifican con el OIKOS, es decir, con la casa, tan ligada a ese espacio cercano en el que se construye la noción de lugar con sentido de pertenencia e identidad. Así concebido, el ambiente está atravesado por el enfoque de género, pensando en éste como un sistema de poder.

Justamente, entre las más afectadas por el deterioro ambiental global se encuentran las mujeres, que, en los espacios rurales, recogen el agua y cultivan las tierras; y en los espacios urbanos son las que más se ocupan en sus casas de los residuos sólidos, preparan los alimentos, cultivan en huertas familiares; pero sin caer en una visión idílica también sobreconsumen, en las ciudades o, por el contrario, subconsumen, en situaciones de pobreza o vulnerabilidad.

Así, como consecuencia de la pandemia, pensemos que no solo han aumentado en forma alarmante los casos de violencia de género, sino también se está estimando un aumento de la mortalidad materna con la pandemia y otras múltiples consecuencias.

Recordemos también que las mujeres se encuentran en la primera línea de lucha frente al COVID-19 pues a nivel mundial, representan el 70% del personal sanitario, sostienen el teletrabajo junto a sus tareas cotidianas y el cuidado de los hijos, son docentes desde la escuela y desde el hogar y son profesionales, trabajadoras domésticas, voluntarias, gestoras, científicas, desarrolladoras de vacunas, políticas y, además de todo esto, lideran movimientos de género y ambientalistas.

Concluimos respecto a esta tercera idea que, mientras tanto cumplimos estas arduas tareas, nuestra voz suele ser la última a la que se presta atención en la planificación y la gestión ambientales en la toma de decisiones desde las altas esferas del poder, aunque día a día avancemos en este campo.

La cuarta idea es que el ambientalismo y el feminismo son considerados como parte de los movimientos sociales más vigorosos del siglo XX, por su praxis política, con una gran expansión e influencia en el tercer milenio en las relaciones sociales, económicas, culturales y políticas.

Concluimos esta idea recordando que fue una mujer, bióloga marina, Rachel Carson, quien con su libro “La primavera silenciosa” inauguró, la conciencia ambiental y el ecofeminismo por su severa crítica al uso del DDT, al que calificaba de “elixir de la muerte”, siendo uno de los detonantes del movimiento ambientalista mundial en los años sesenta.

Como quinta y última idea pensamos en el concepto de sustentabilidad que promueve una nueva alianza naturaleza-cultura al formular una política basada en la ética de la sustentabilidad, que es una concepción relativamente nueva. Su doctrina no es un dogma inmutable, sino que habrá de sufrir transformaciones permanentes como la que hoy vivimos frente al COVID 19. La sustentabilidad posee distintas dimensiones tradicionales como la ambiental (para promover la permanencia de las bases naturales para futuras generaciones), la económica (que relaciona la economía con la ecología evitando la batalla del verde de la naturaleza vs el verde de los dólares) y la social que integra ahora la dimensión de géneros.

Concluimos entonces, que la sustentabilidad de géneros, novísima conceptualización, implica la inserción de la dimensión del género en las políticas ambientales lo que significa un gran desafío en el orden local, para legislar y para llevar a cabo proyectos.

Para finalizar propongo que la sociedad toda, piense nuevas propuestas ligadas a proyectos ambientales innovadores encarados desde y en nuestros lugares, en nuestros ambientes, con intensa participación ciudadana, con intensa participación y gestión de las mujeres y con especial énfasis en el papel de la diversidad de géneros.

 

Por la Dra. Diana Durán, concejal radical en Juntos por el Cambio.

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